NOS VAMOS DE VIAJE CON UN BEBÉ

NOS VAMOS DE VIAJE CON UN BEBÉ

Con la llegada del verano muchos son los que están planeando realizar un viaje y cambiar el emplazamiento al menos durante unos días, para disfrutar de unas merecidas vacaciones. Esto que para un adulto suele ser algo deseable y necesario para descansar y alejarnos del estrés y del ruido de la ciudad durante unos días puede, sin embargo, convertirse en algo estresante para un bebé y por ende, para sus padres, puesto que cambian los olores y las rutinas que ayudan al bebé a mantener la calma durante el día a día.

Vamos a daros unos pequeñas indicaciones que ayudarán a que vuestro pequeño bebé descanse mejor y se mantenga menos agitado en los viajes.

  • Respetar los horarios de comidas y horas para dormir. Como ya os comentamos en un post anterior, los niños no tienen “control” sobre el tiempo por lo que establecer hábitos y rutinas repetitivas como el establecimiento de horas de comida, sueño, baño, etc. son vitales para el desarrollo emocional del bebé. Que el ambiente en el que se desarrollan sea predecible, además de tranquilo y seguro, les ayuda a sentir en su esquema interno que su entorno no es cambiante.
  • No hagas coincidir un cambio en su alimentación con el viaje. Siguiendo la argumentación del punto anterior, es fundamental introducir los cambios importantes de uno en uno, para el pequeño pueda irse adaptando a ellos. Así que si vas a realizar un cambio como introducir la cuchara o algún nuevo alimento a su dieta, hazlo una semana antes de salir de viaje o pasados unos días en la nueva residencia, una vez que el pequeño haya establecido la nueva rutina. Recuerda que cada niño tiene su tiempo de adaptación.
  • Dos o tres días antes de salir de viaje coloca unas sábanas limpias en la cuna del bebé. Esas mismas sábanas son las que nos llevaremos sin lavar para colocarlas en el lugar donde el pequeño vaya a dormir en la nueva residencia. Lo que más tranquilizará al bebé a la hora de dormir es hacerlo en unas sábanas que huelen a él y a su casa.
  • Recuerda llevarte sus juguetes preferidos, unos cuantos chupetes y biberones usados de los que utiliza normalmente.
  • Retírate con él a un lugar tranquilo y sosegado para canturrearle alguna cancioncilla que le tranquilice. En determinados momentos no podremos evitar la agitación del entorno, lo que provocará que el pequeño esté más llorón o quejica. Recuerda que lo que más le gusta al pequeño es escuchar la voz de su madre.

Ya sólo os queda disfrutar de unos días de tranquilidad junto a vuestra bella y amada familia.

¡Feliz  verano!

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