Los niños y su juego tras el confinamiento

Los niños y su juego tras el confinamiento

 

La vivencia de vivir confinados y los cambios en el desarrollo del día a día son experiencias que, sin lugar a dudas, nos afectan a niños y adultos en mayor o menor media. Cada cual, y en función de sus circunstancias personales, ha podido experimentar diferentes sensaciones internas, pasando de la euforia a la depresión y experimentando ansiedad, angustia, miedo o calma plena. Aun hoy son muchas las incógnitas sobre cómo se van a desarrollar aspectos que, como padres, ya tendríamos establecidos hace tiempo.

Parte de las herramientas con las que cuentan los niños para poder afrontar su día a día vienen dadas por los padres y entorno cercano, en cómo ellos le traducen el mundo y le indican si es un lugar seguro para ser explorado.
Justamente este es uno de los aspectos en los que estamos teniendo mayor dificultad y no sólo por la imposibilidad de predecir sino porque como adultos también estamos viviendo este proceso por primera vez y, admitámoslo, no está siendo fácil. Así que esto imprime en nuestra visión un inevitable filtro de inseguridad y desconfianza, un paso atrás en la cercanía, un recelo de tocar, un mirar a medias y casi un debate entre volver a hacer y ten cuidado.

¿Cómo lo están viviendo los niños? No teníamos datos de estudios anteriores sobre una situación parecida así que los profesionales que trabajamos con niños y familias vamos viendo poco a poco qué está ocurriendo y cómo los pequeños están expresando su vivencia a través de su corporalidad, expresión y juego. Algunos están tristes, parece que sin razón alguna rompen a llorar en cualquier momento. Otros están ansiosos, casi les resulta imposible controlar sus impulsos y se ven desbordados por la energía interna que esto les genera. Muchos de ellos han vuelto a meterse cosas en la boca, chupando o mordiendo todo lo que se encuentran, sean juguetes o su propia ropa. Otros están bien pegaditos a papá y mamá, casi que si pudieran volverían a meterse en la tripita de esta. Y, en general, casi todos están pasando por alguna de estas situaciones a lo largo del día.

Dada esta situación se nos plantea, ¿Puedo hacer algo por ayudar a mi hijo? Que la mayoría de la población esté pasando por algo parecido no implica que sea “normal” o adecuado. Lamentablemente, alguna de las medidas que nos vemos obligados a tomar no son adecuadas para el desarrollo evolutivo del niño, el cual necesita poder experimentar con seguridad sí, pero también con plenitud. Recordemos también, que parte de las herramientas de los niños vienen marcadas por los padres por lo que, a veces, los procesos de unos se implican con los del otro dando lugar a un bucle que parece no tener salida. Por ello, la mirada profesional, desde la comprensión de cómo el niño traduce sus vivencias y lo expresa en su juego, nos ofrece una valoración global y objetiva sobre qué está ocurriendo en el niño y el entorno para poder ofrecer una solución eficaz.

¿Cómo os podemos ayudar?
Jugando. El juego es tan natural y esencial en el desarrollo de la infancia como la propia acción de respirar. Es una de las primeras formas de expresión de su mundo interior, comenzando en los primeros meses de vida y precediendo al lenguaje. Evoluciona y se modifica según lo hace el pequeño, el cual juega por diversas razones como por ejemplo simple diversión, forma de experimentación, para vencer su angustia, expresar su agresividad o como manera de comunicación. Y aunque pudiera parecer que se trata de un comportamiento espontáneo, no es posible en él sin un sentimiento de seguridad de base. El dominio realizado sobre la acción de jugar permite al niño desplazar hacia el exterior sus miedos, angustias y problemas internos. Por tanto, es significativo conocer si el niño juega, qué juegos realiza y cuales son estos en función a su desarrollo o vivencias personales.

La metodología andaresandco se basa en el juego, acompañando a los niños para que puedan integrar de forma lúdica, respetuosa y segura los cambios internos vinculados con su desarrollo. Nuestros grupos de juego, para niños de entre 0 y 6 años, ofrecen un espacio seguro para que el niño, y su entorno, puedan vivenciar a través del mismo y conforme a sus necesidades la experiencia de tocar, probar y explorar, a fin de interiorizar los aspectos materiales y afectivos que le permitan el dominio de dicha vivencia. Son además, una excelente manera de entrenar el contacto con los otros, en un entorno controlado podrán practicar su forma de estar con sus iguales en este nuevo escenario social, realizando un proceso de pre-socialización antes de comenzar la adaptación al centro escolar o tiempo sin sus padres.

También, y sin límites de edad, contamos con sesiones individuales, para todos aquellos niños que necesiten desarrollar recursos específicos que le permitan interiorizar una vivencia de manera saludable.
Para todos aquellos padres inquietos por alguna situación especial o que tengan dudas sobre cómo realizar de forma respetuosa determinados procesos relacionados con el desarrollo del niño, como por ejemplo dejar el pañal, hora de sueño, rabietas, límites, etc. también ofrecemos asesoramientos personalizados, en formato presencial y online.

Cuéntanos cual es tu caso o qué te inquieta sobre tu hijo.

En andaresandco contamos con los profesionales y la experiencia para poder ayudarte.
Infórmate sin compromiso.

Estaremos encantados de jugar junto a vosotros.

E-mail: info@andaresandco.com

Contacto: 673855524 

 

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