La vida es movimiento

La vida es movimiento

Cuando vencemos un reto y aprendemos algo nuevo se produce lo que se denomina integración sensorial, es decir, las sensaciones se convierten en percepción. La correcta organización  de los procesos sensoriomotores durante los primeros siete años de vida ayudarán al niño en el desarrollo de sus posteriores habilidades mentales y sociales.

El movimiento es esencial para el desarrollo saludable del bebé, no sólo como elemento motriz sino también en el desarrollo de su capacidad para pensar y comunicarse.  Poder estar más cerca de aquello que desea le motiva para moverse y es una de las primeras formas en las que expresa sus pensamientos y cómo se siente. Responder a los movimientos del niño lo ayudan a aprender a comunicarse, haciendo que se sienta amado e importante. Compartir el movimiento junto a tu pequeño, os dará a ambos información de cómo se mueven juntos y prefieren ser tocados, ayudando a establecer un vínculo más estrecho.

El ser humano está diseñado para disfrutar de las cosas que promueven su desarrollo cerebral, por ello a los bebés le hacen feliz los movimientos corporales suaves. El movimiento es una pieza esencial en el desarrollo saludable del bebé tanto como elemento motriz como comunicativo y de desarrollo del pensamiento. Disfrutar junto a tu pequeño de aquellos movimientos que le ayudan en su desarrollo tiene un doble beneficio, puesto que no hay nada más emocionante y deseado para él que la respuesta de mamá ante sus sonrisas, balbuceos y movimientos, haciéndole sentir amado e importante. A través del tacto y de la experiencia compartida se establecerá un vínculo más estrecho, obteniendo información de cómo es el movimiento de cada uno y el conjunto, cómo el otro responde, cómo toca y cómo les gusta ser tocados. Aprender juntos que la vida es movimiento, ritmo y diversión.

Vamos a contarte un juego muy divertido que puedes hacer con tu bebé de 11 meses. Sólo necesitas un espacio diáfano y cómodo donde poner echarte sobre el suelo moveros en libertad.

Cómo hacerlo:

Siéntate en el suelo y pon a tu pequeño sobre tus piernas, apoyado sobre tus tibias. Muy despacio y como si estuviera en una hamaca ve reclinando tu cuerpo hasta quedar tumbado, con tu espalda sobre el suelo y tus piernas elevadas. No dejes de mirar a los ojos al bebé y podrás ver su carita sonriendo, ahora es él el que te mira desde arriba. Estira tus piernas y sujeta bien al pequeño mientras se desliza hasta tu vientre como si de un ascensor se tratase. Háblale y emite sonidos ante los diferentes movimientos. Es un divertido juego que querrá repetir una y otra vez.

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