La importancia de gestionar la frustración de los niños

La importancia de gestionar la frustración de los niños

Vamos a ponerte a prueba. ¿Te suenan o reconoces algunas de estas frases en nuestros pequeños? “¡Lo quiero ahora! ¡Ya no te quiero! ¡No quiero!” Y, ¿como padre de familia algunas veces te preguntas cómo reaccionar ante esto? Pues bien, pudiera ser que tu hijo esté experimentando frustración ante una situación que le resulta incómoda, desafiante o triste. 

Como adultos podemos también experimentar esta sensación. Probablemente recuerdes cómo te sentiste al realizar alguna nueva tarea donde no contabas con todas las herramientas o habilidades para lograrlo; o también cómo comunicarse en un idioma que no dominas. Y en lo laboral, cuando de pronto el ordenador deja de funcionar después de horas de trabajo. ¿Cómo nos sentimos ante esto? Tristes, frustrados, enfadados , ansiosos, …

Los niños pueden sentirse también tristes o enfadados. Pero a diferencia de los adultos, ellos no cuentan con la mismas herramientas o habilidades para poder tener estas emociones bajo control. Entonces, este sentimiento de frustración puede convertirse en un momento difícil, acompañado de gritos, llantos y rabietas como una manifestación de desesperación.

Algunas veces a los adultos les es difícil entender las dimensiones de estas reacciones. Pero hay que saber qué es el momento de mantener una actitud serena. Los niños en estos casos necesitan consuelo y sentir que sus padres los quieren en las buenas y en la malas. Es un momento que a los pequeños les aterra porque no entienden lo que les pasa ni lo que sienten; e incluso si este sentimiento acabará en algún momento. Necesitan de un adulto que los sostenga con cariño y paciencia, que los dejen llorar sin juicios. Se están dando cuenta de que acaban de chocar con sus propias limitaciones y esto les parece completamente injusto. 

La frustración como parte de un desarrollo infantil sano

Si nunca experimentan la frustración, ¿cómo aprenderán a afrontar problemas en un futuro?

Dentro del desarrollo de la conducta del niño y de comprender su entorno, se expone que las frustraciones son causadas, normalmente, por necesidades o impulsos no satisfechos. Estos momentos son inevitables, siempre habrá cosas que no nos van a gustar o que creamos que tendrían que ser de otra manera. Por lo tanto, en nuestros pequeños, la frustración es necesaria y comprensible para que ellos a medida que la van integrando puedan desenvolverse de una manera más segura. 

Es decir, entender la frustración como parte de su crecimiento global nos ayudará a entender y aceptar que esta emoción es importante para ellos y para entender el mundo que los rodea. Algunas veces tendremos que acompañarlos en el proceso , otras veces podemos prevenirlas y algunas intervenir para que ellos aprendan a través de nosotros. 

El niño aún es muy pequeño para saber hasta dónde puede llegar. Necesita un adulto que le muestre el camino con respeto, cariño y firmeza. Principios básicos de la Disciplina Positiva que ponemos en práctica en nuestros grupos de juegos de Andares&Co.

 

Qué hacer ante la frustración del niño 

¿Cómo puedo auxiliar a mi hijo ante una situación de frustración?

 

  • No hacer todo por ellos 

Dejar que necesiten de nuestra ayuda, es comprensible que cuando intentan hacer algo y no les sale bien acudamos a ayudarlos. Dejémosles que piensen para que tenga la oportunidad de enfrentarse a la resolución. 

Tenemos que concienciarnos de que la sobreprotección no les ayuda a superar la frustración.¿ Cómo hacerlo? Hay que fomentar su autonomía.

 

  • Dejar que se equivoquen 

Tenemos que saber que los niños de cero a seis años, al equivocarse y sufrir experiencias frustrantes pueden aprender a reconducirlas, en cambio si no los dejamos equivocarse, dificilmente aprenderán a sacar los aspectos positivos de los problemas.

 

  • Enseñar con el ejemplo.

Como padres los niños deben ver en nosotros una actitud positiva a la hora de afrontar ciertas situaciones y enfrentarnos a los problemas. Los niños de manera innata tienden a imitar lo que ven, por lo tanto el modelado cobra gran importancia en estas situaciones. 

 

  • Motivarlos a seguirse esforzando

El no desistir tras numerosos fracasos, constituye la esencia del aprendizaje de la frustración y si desde pequeños toman conciencia de ello, en un futuro no les costará acudir a estas herramientas para superar obstáculos. 

 

  • Marcarles objetivos. 

Es muy importante enseñarles a tolerar la frustración poniéndoles objetivos adecuados y adaptados a su edad y a sus capacidades sin hacerles enfrentarse a situaciones que no puedan superar debido a edad o a su desarrollo y por lo tanto obtengamos el resultado contrario.

 

  • Validar sus emociones

Crear una relación de confianza para dar la oportunidad al niño de que nos exponga lo que siente cuando está frustrado y lo comparta con nosotros. 

 

  • Establecer contacto físico. 

El contacto físico para la frustración tiene dos aspectos muy positivos, uno que tiene que ver con la parte sentimental ya que los niños aprenden a reconocer sus emociones y a no avergonzarse de mostrarlas y por otro lado el que tiene que ver con la parte corporal ya que al abrazar al niño en situaciones de nerviosismo podemos tranquilizarlo y hablar con él calmándole y controlando así su presión sanguínea y su ritmo cardíaco. 

 

Si quieres entender qué piensa tu hijo, por qué reacciona de la forma en que lo hace y cómo te sientes en realidad, el método de Disciplina Positiva con el que trabajamos en Andares & Co es lo que necesitas. ¡Te esperamos en nuestro centro!

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