JUEGOS PARA EL CONTROL DE ESFÍNTERES

JUEGOS PARA EL CONTROL DE ESFÍNTERES

En el post anterior os contamos en qué consiste el control de esfínteres, cómo prepararnos para el aprendizaje y cómo llevarlo a cabo. Ahora os vamos a enseñar algunos juegos que podéis realizar con los niños durante esta etapa.

Antes de indicaros los juegos vamos a recordar algunos puntos a tener en cuenta:

  • El niño debe estar preparado, requiere un determinado control muscular y estado psicológico adecuado. Es mejor no forzar al pequeño antes de tiempo o hacerlo coincidir con grandes cambios en su vida. La mejor edad es entre los dos y tres años.
  • Los padres deben tomar la decisión, tener paciencia, tiempo y disponibilidad. Una vez quitemos el pañal no lo volveremos a poner.
  • No premiar ni festejar en exceso antes los éxitos del pequeño, igual que no se castigará o regañará cuando el pequeño no logre usar el orinal o se haga pis encima.

Juegos con agua

Jugar con agua siempre es divertido y en lo referente al control del pis son los juegos estrella. Es fácil observar el interés del niño durante esta etapa por abrir y cerrar grifos, y es que poder controlar cuando el agua sale y cuando se para es todo un reto para ellos.

En la bañera. Aprovecha la hora del baño para que el niño trasvase agua de un recipiente a otro. Estos tipos de juegos son ideales para sumergirse en el fascinante mundo del control de esfínteres incluso antes de que el niño comience a estar preparado para ello, puesto que, además de ser muy divertidos, hacen que el niño se acostumbre a los materiales. Venden juegos para ello pero en casa tenemos muchos objetos para poder hacerlo y son exactamente igual de divertidos. Te recomendamos que le eches en la bañera un embudo, algún cuenco o recipiente opaco y una botella pequeña transparente. Estos elementos serán suficientes para que el niño juegue a pasar el agua de un sitio al otro, ver cómo cae , cómo se llena y vacía y cómo desaparece por el pequeño agujero. ¡La diversión está asegurada!

¡Para, para, para!  Necesitamos un embudo, una botella transparente y otra más pequeña opaca, un trapito para secar el agua que se derrame y un mantel de plástico sobre el que realizar el juego. Pon el embudo sobre la botella transparente y llena la opaca con un poco de agua. Explica al pequeño que vas a ir echando agua poco a poco y que cuando él diga “¡Para!” nosotros dejaremos de echar agua. Comienza entonces a echar el agua en el embudo, verás cómo el pequeño no puede despegar los ojos de las botellas. Cuando el pequeño diga ¡Para! nosotros dejaremos de echar agua con un gesto de sorpresa y risas, “¡oh, he parado!”, recuerda que es un juego y debe ser divertido para ambos. Es posible que el niño no diga nada y finalmente se vacíe la botella sin que nos haya pedido parar, no pasa nada, el niño está tan fascinado con ver cómo cae el agua que no le han salido las palabras. En ese caso un simple “oh, se acabó el agua, vamos a volver a empezar” será suficiente. Recuérdale en qué consiste el juego mientras vuelves a llenar la botella nuevamente y repite la operación.

Podéis intercambiar los papeles y ser el niño el que luego quiera echar el agua en el embudo y tú decirle “¡Para!”.  Es posible que el niño no pueda parar y siga echando el agua a pesar de que digamos “para, para, para”. Eso nos indica que el pequeño aún no está preparado para ello por lo que no debemos forzarle. Decirle con una gran sonrisa algo como “oh, se acabó el agua y no has parado” será suficiente. Lo importante es que todos podamos divertirnos con el juego. Otro día podemos volver a intentarlo.

Jugar con plastilina

Jugar con sustancias pringosas como el barro, slime o plastilina ayudan al niño en el trabajo del control de esfínteres en lo referente a la caca. Déjale que juegue con sustancias pringosas, saciará su interés y realizará un buen trabajo de manos.

Tener un par de botes de plastilina al alcance de los pequeños siempre es una buena opción. Deja que los manipule libremente, haga pequeños trozos, vuelva a unirlos, etc. Y si juegas con él recuerda hacer lo mismo que él.

Pintura de dedos

Para usar la pintura de dedos te recomendamos hacerlo en un espacio adecuado, proteger bien la zona con un plástico, si por ejemplo no queremos que se manche el suelo, y un gran trozo de papel continuo. Pon tres o cuatro colores en una pequeña bandeja en lugar de dejar el bote entero a su disposición y ¡a pintar! Algunos niños al principio muestran reparos con la idea de poder mancharse, en ese caso, lo mejor es que los papás llenen sus manos de pintura y pinten con ellas sin ningún reparo. En el caso de que ni aún así quieran pintar puedes ofrecerle un trozo de esponja a modo de pincel.

Es posible que al rato de comenzar a pintar el pequeño descubra que existe un lienzo mucho más especial que el papel en blanco, y es que cubrir su cuerpo de bonitos colores parece mucho más divertido. Celébralo y dile algo así como “me encanta cómo estás quedando”. El niño está haciendo un gran trabajo y no hay nada que una buena ducha no pueda solucionar. Esperamos que estos juegos y consejos os hagan más fácil el proceso del cambio del pañal al orinal. Si tienes alguna duda o parece que se está complicando el proceso no dudes en ponerte en contacto con nosotros, podemos asesorarte personalmente en tu caso.

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