El Padre. La importancia de su papel en la vida del niño.

El Padre. La importancia de su papel en la vida del niño.

 

Se habla mucho sobre la función de la madre en el desarrollo del niño pero no sobre la importancia del papel del padre en el mismo. Padre y madre se unen para dar lugar a un tercero, un nuevo ser, diferente y único que necesita de ambos roles, distintos pero fundamentales e insustituibles.

La sociedad y la estructura familiar han experimentado una gran transformación en los últimos años motivado, en parte, por el acceso de la mujer a un mundo originariamente planteado para los hombres, esto es, acceso a estudios universitarios y puestos de trabajo en el mercado laboral. Sin embargo, el hogar parece seguir siendo terreno femenino y el cuidado de los hijos tarea primordialmente de ellas. Es aquí donde el hombre debe realizar su propia conquista, reivindicando su lugar y tomando posición en el hogar. Y es la mujer, en este caso, la que debe querer ceder el espacio que al padre le corresponde dentro del mismo.

¿Cuándo podemos comenzar a hablar de “padre”? Si nos centramos en un modelo familiar formado por un hombre y una mujer, en el mismo momento que esa pareja dice sí al proyecto familia, podríamos hablar del nacimiento del padre. En un primer lugar ejercerá su papel desde la voluntad de querer implicarse desde el comienzo, participando con la mujer en todo lo relativo al proyecto que se pretende emprender. Es fundamental el papel como contenedor de la madre, realizando los cuidados y atenciones que la mujer necesite para estar bien. Así, por ejemplo, estar presente cuando la mujer se realice el test de embarazo y abrazarla o llorar junto a ella en caso de que dé negativo. Se impone, en contrapartida, que la mujer pida y ceda ese espacio junto a ella, “te necesito junto a mí en este momento”, e ir acabando con esa vivencia en soledad, como si se tratase de  un fracaso personal a esconder.

Hablar del proyecto familia es sentarse a hablar de cómo vamos a hacer esto juntos. No es sólo decidir si queremos tener hijos o no, es hablar de cómo queremos estar presentes en el proyecto y cómo vamos a dejar espacio al otro para que también “sea”. Es pedir y es escuchar, es llegar a acuerdos, es colaborar, tener ganas de implicarse y ceder. Porque cada uno viene de una familia de origen, con sus costumbres y formas de hacer pero esta nueva familia es distinta, es diferente, deben tener espacio ambos padres con sus maneras y su forma de funcionar juntos. Siempre se puede modificar lo que no funcione a posteriori, pero siempre debe ser una búsqueda conjunta adaptada a ese “nosotros”.

Sería adecuado una reflexión previa, indagando en nuestro interior, contestando con honestidad y sin juicio a cuestiones como

  • ¿Qué tipo de padre quiero ser?
  • ¿Cómo voy a dejar espacio para que mi pareja también sea?
  • ¿Qué no me perdonaría en 10 ó 15 años como padre? (no haber hecho qué).

Como ya os hemos comentado en otras ocasiones, durante los primeros meses de vida y por razones de supervivencia, el bebé permanece en fusión con la madre y esta también experimenta una fusión emocional con el bebé. Será a partir de los 8 meses cuando el pequeño comience a percibirse como un ser distinto de la madre, condición primordial para que se desarrolle la autonomía de las funciones del Yo, pero mostrará una preferencia por ella hasta los 18 meses. Para que exista una preferencia, debe existir una comparación, un otro, y es aquí donde podríamos definir al padre como la “no madre”, esto es, esa persona que hace todo lo que hace mamá pero de forma distinta pero igualmente válida. Será a los 3 años cuando esa preferencia del niño cambie pasando a ser papá el favorito. Evidentemente, la unión con el padre no es de naturaleza simbiótica pero no podemos esperar 3 años para formar parte de la vida del pequeño, el padre debe estar presente y conquistar ese terreno desde el primer día, desde el nacimiento del proyecto.

La unión madre-hijo hace que esta siempre vea a su hijo como el bebé que fue, aún a pesar de que este sea ya un adulto. Su mirada amorosa se ancla en el pasado asegurando al niño que nunca va a perder su amor aunque crezca. Sin embargo, la mirada del padre se proyecta hacia el futuro, hacia un mundo exterior cargado de aventuras que vivirán juntos, pudiendo proyectarse en el tiempo, asegurando el deseo del hijo a hacerse mayor porque nunca será abandonado. Así con estas dos visiones el niño se siente amado, respetado y completo, permitiéndose crecer con seguridad.

Aquí van algunos consejos prácticos sobre cómo padre y madre pueden realizar sus tareas de forma conjunta:

  • Escuchar y tener en cuenta las opiniones de ambos. Recuerden que en el primer hijo ambos son inexpertos y sus opiniones son igualmente válidas.
  • Contener a la madre es darle el apoyo que necesite para que ella esté bien, a nivel emocional y físico. Esto es fundamental antes del embarazo, durante el mismo y en los primeros meses.
  • Las madres deben pedir aquello que necesitan de su pareja. Recuerden que nadie  puede adivinar necesidades y pensamientos no expresados.
  • Elegir juntos o hacer partícipe al otro de la ropa del pequeño y muebles de la habitación, así como carrito y demás objetos necesarios. El hombre debe poder participar en estos procesos pues él también debe poder ocuparse del pequeño.
  • El hombre puede realizar el maternaje igual que la mujer, esto es, abrazar, arrullar, calmar, etc. Recuerden que hasta los 8 meses el bebé no muestra preferencia por la persona que le toma en brazos.
  • Decidir juntos dónde va a dormir el pequeño y cómo vamos a acompañarle por los diferentes procesos.
  • ¿Quién se va a despertar por la noche? En caso de lactancia materna, sólo esta puede hacerlo pero el padre puede sacarle los gases, por ejemplo. En caso de biberón, ambos están en igualdad de condiciones. Recuerden que el padre y la madre tienen el mismo derecho a estar cansados.
  • ¿Cómo vamos a “gestionar” nuestras familias de origen? Cuando nace un niño también nacen unas abuelas, abuelos, tíos, etc. Todos están llenos de ilusión y querrán participar en tan buena nueva pero aún así ambos padres deben verse respetados en su papel y en sus decisiones.
  • Decidir juntos qué tipo de alimentación le vamos a dar al pequeño una vez comience a abandonar la lactancia en exclusividad.
  • Pasear el carrito mientras paseamos o llevarle pegado al cuerpo en mochila es algo que el padre puede hacer perfectamente.
  • La hora del baño es un momento mágico para la mayoría de los niños y hay muchas tareas a tener en cuenta. El tipo de bañera, la temperatura del agua, la temperatura de la habitación, el cambio de pañal, la ropa a poner, la crema, etc. Juntos pueden repartirse ese momento.
  • Si algo no funciona siempre podemos volver a replantear una solución y encontrar juntos una nueva alternativa. Con la seguridad de que son los padres lo que de forma conjunta toman las decisiones por el bien de los hijos, estos se adaptan muy rápido.

Siempre va a haber una decisión que tomar en referencia a un hijo, una forma de actuar o un posicionamiento. Tengan presente que el niño se siente respetado por sus padres cuando ellos se respetan entre sí, más allá de su relación. Cada uno con su visión y su manera pero juntos, es lo que el pequeño necesita de sus padres. No es una lucha por ver quien lo hace mejor,  a quien quiere más el pequeño, o a quien reclama más. El niño tiene espacio suficiente para amar a ambos y con su confianza podrá ir avanzando con seguridad por las distintas etapas de su vida.

Hombres, no tengan miedo de conquistar el espacio del hogar, es el momento de reivindicar su lugar y sus maneras, de mostrar su ternura hacia sus hijos y demostrar que ustedes también pueden. Mujeres, cedan ese espacio a los hombres. Dense permiso para disfrutar la maternidad acompañadas de su pareja, sin sobrecargarse con tareas y responsabilidades que son cosa de dos. Sus hijos se lo agradecerán a ambos.

Y, por supuesto, siempre se puede pedir ayuda. En Andares & Co contamos con un equipo de profesionales que os pueden asesorar y orientar en esos temas de familia o del desarrollo de vuestro hijo sobre los que tenéis alguna duda. En sesiones de terapia individual o a través de  nuestros grupos de juego, acompañaremos a los pequeños en la fascinante tarea de crecer y acercaremos a los padres a una nueva manera de comunicarse con sus pequeños.

 

 

 

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