CONTROL DE ESFÍNTERES. ¿Preparados para decir adiós al pañal?

CONTROL DE ESFÍNTERES. ¿Preparados para decir adiós al pañal?

La llegada del buen tiempo parece el momento idóneo para comenzar a plantearse el cambio del pañal a la ropa interior. Si tu pequeño está en ese proceso, es posible que te surgan algunas dudas sobre cuál es la mejor manera de llevarlo a cabo. A continuación te vamos a contar en qué consiste dicho proceso y, en el siguiente post, te contaremos algunos juegos que puedes realizar con tu pequeño durante esta etapa.

El control voluntario de esfínteres es un mecanismo muy complejo que necesita de una maduración neurológica. La edad adecuada del control diurno suele estar alrededor de los 27 meses, y la nocturna sobre los 4 años. Hay que tener en cuenta, además, que existe una razón fisiológica que hace que los niños aprendan más tarde que las niñas, especialmente en el control nocturno, ya que su vejiga está comunicada con el conducto que emitirá el esperma. La edad más apropiada para iniciar este proceso, por tanto, es entre los 2 y 3 años.

El paso de los pañales a la ropa interior suele asociarse a un gran cambio en la personalidad del niño, se vuelve mucho más seguro y tranquilo. El uso del váter le proporciona independencia, autocontrol y mejora su autoestima.

Los padres tienen un peso fundamental en esta tarea puesto que el verdadero éxito llega cuando los padres están convencidos de que hacen lo correcto para que su hijo avance hacia su independencia, igual que en su momento decidieron pasar de la papilla a la alimentación sólida, o del biberón a la taza. Ante determinados cambios importantes en la vida del niño, como la llegada de un nuevo hermanito o un cambio de casa, es mejor esperar y no sobrecargar al pequeño. Ayudar al niño durante este proceso va a requerir grandes dosis de paciencia, tacto, tiempo y creatividad. Elije un momento en el que estés relativamente libre de estrés y con tiempo disponible, así es posible que se consiga en dos semanas. No es conveniente que se prolongue durante mucho más tiempo.

Retener la orina en la vejiga durante varias horas requiere de un control muscular que no se logra antes de los dos años de edad, por ello es importante no forzar al niño a aprender antes de que se manifieste su interés por hacerlo. El pequeño se encargará de darnos pequeñas pistas llegado el momento, te citamos algunas que te ayudarán a saber que tu hijo está listo:

  • Salta con los dos pies a la vez.
  • Sube las escaleras alternando sus pies (igual que lo hacen los adultos).
  • Nos informa que está orinando o haciendo de vientre y cada vez nos cuesta más ponerle los pañales, puesto que se niega a llevarlos.
  • Siente curiosidad por el tema: nos sigue al váter para ver cómo orinan los demás y mantiene atenta su mirada cuando cambian los pañales a otro niño.
  • No moja los pañales en varias horas.
  • Abrir los grifos de la casa, jugar con el agua y materiales blandos, como la plastilina o el barro, le divierten enormemente.

Preparándonos para el aprendizaje, compra un orinal o adaptador para el váter y colócalo en el cuarto de baño, sugiere al pequeño que puede sentarse ahí cuando quiera. Es mejor que el niño pueda apoyar los pies en el suelo o un escalón puesto que esto le dará seguridad. Déjale que mire mientras usas el váter y compra varias braguitas o calzoncillos.

Cuando el niño esté preparado y los padres tomen la decisión de comenzar el entrenamiento es importante quitar los pañales y no volver a ponérselos.

Para salir a la calle llévale una muda pero en ningún caso coloques el pañal de nuevo. Al principio unas veces lo hará en el váter u orinal, en cuyo caso con una felicitación será suficiente. Otras veces se lo hará encima, en este caso hay que tener una muda a mano para cambiarle y explicarle que la próxima vez lo pida, pues él es mayor y serlo tiene muchas ventajas. 

Durante el proceso de aprendizaje, es posible que el pequeño presente cambios anímicos acusados, puesto que se debate entre el orgullo que se siente por poder hacerlo solo y abandonar las atenciones y cuidados que suponen llevar el pañal.

En muchos casos “se vuelven muy creativos” a la hora de hacer pis, eligiendo los lugares menos apropiados para poner a prueba sus nuevas habilidades. Lo mejor es que estés preparado para este tipo de situaciones que pasarán una vez tenga dominado el asunto. Llegado el caso, recuérdale con calma y sin levantarle la voz, que el lugar para hacer pis y caca es el orinal.

Tenerle con el culete al aire le hace mucho más consciente de sus evacuaciones. Recuerda cambiar los pañales por la ropa interior durante el día, llegado el momento.

Establece un horario, lleva al pequeño al váter cuando se levante, después del desayuno, comida, siesta, cena y antes del baño. Intenta avisarle con antelación, especialmente cuando esté jugando.

Espera diez minutos y si tras ese tiempo no ha hecho nada un simple “Vaya, parece que el pis no quiere salir esta vez” será suficiente.  En caso de que el niño logre hacer pis o caca en su orinal elogia su éxito pero no en exceso. Recuerda que es fundamental no premiar o hacer una fiesta cada vez que el niño use el orinal, igual que no castigar ni reprochar cuando el niño no logre usarlo o se haga pis encima.

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