Cómo viajar con niños y aprender de la experiencia con el método Andares

Cómo viajar con niños y aprender de la experiencia con el método Andares

En Andares & Co, nuestra herramienta de trabajo es el juego. Y no hay nada más divertido y entretenido que un viaje en familia. Y es que un viaje puede concebirse como un juego desde el momento 1, que no es cuando arranca, sino cuando se empieza a preparar.

Algo que tenemos que saber como padres, es que viajar con niños no es lo mismo que hacerlo en pareja o solos. Los niños necesitan momentos de diversión, de descanso, de su rutina, etc., y esto muchas veces condiciona el viaje. Sin embargo, si lo tenemos en cuenta desde antes y lo planificamos todo, es mucho más llevadero. Los niños no se pueden ajustar al ritmo de los adultos, son niños y, por tanto, tienen sus necesidades.

En cualquier escapada, y más si es con niños, es vital saber cómo vas a desplazarte, dónde vas a alojarte y qué actividades vas a desarrollar. Es muy importante hacer partícipe a tus hijos en los preparativos -obviamente esto tendrá que ir de acuerdo a su edad-. Puedes elegir con ellos qué bañador y/o juguetes se quieren llevar, etc. Incluso puedes pedirles que hagan su maleta: dales una bolsa pequeña en donde metan todo lo que se quieran llevar al viaje. Esto, te aseguro, que les hará mucha ilusión, aunque su equipaje no será el que tu habías pensado. Esto no quiere decir que esté mal o bien, simplemente estás haciéndolo parte de la experiencia del viaje. La maleta con todo lo necesario siempre será responsabilidad del adulto.

Viajar con niños

 

Por otro parte, hay cosas que también deberías tener en cuenta, que pueden influir en el viaje. Uno de ellos es el trayecto. Pasar muchas horas en un coche, aunque sea con la familia, sentado y sin moverse, puede ser cansado para los peques. Por eso, un apunte relevante para los trayectos en coche es realizar al menos una parada a medio camino para que puedan moverse y despejarse un poco. Salvo que vayan dormidos, es bastante difícil que los niños aguanten un trayecto de más de dos horas del tirón. Memoriza esto y planea tus paradas.

Si viajas en un avión donde hay más pasajeros que no ha visto nunca, un espacio cerrado, con ruidos, etc., puedes llevarte juguetes pequeños. Quizá algo para pintar, puzles, o cualquier cosa que hagan el viaje más entretenido y llevadero. Un posible juego es imitar “el sonido” o “las sensaciones” de las cosas que nos encontramos: si vamos por carretera y vemos un gato, maullamos; si por el contrario vamos por el aire y atravesamos una nube, podemos dar un abrazo a nuestro hijo, dando a entender la suavidad de esta masa de agua, o imitar el sonido de la lluvia, relacionando que siempre que vemos muchas nubes, suele llover. De esta manera, el viaje ya se estará convirtiendo en una aventura inolvidable.

El objeto de apego

 

Es importante que, si el niño tiene algún objeto de apego, ya sea un muñeco o un carrito, lo lleve al viaje. Ese algo que siempre lleva consigo en la mano, es el objeto que le da seguridad – de lo conocido (su casa) hacía lo desconocido-. Es como si llevará a mamá o papá cerquita siempre. Por eso, hay que respetarlo y mantenerlo.

Anticipa

 

Una vez que lleguemos al destino, la motivación emocional debería centrarse en las actividades que hayamos planeado. Aunque, también dentro de la parte previa al viaje, podemos hacer partícipes a los pequeños enseñándole fotos de dónde vamos a ir o explicándole las cosas que allí vamos a hacer. Anticipando siempre todo lo que va a pasar, evitamos que los peques tengan esa angustia por “no saber”. De hecho, no solo evitamos esa mala sensación, si no que les damos seguridad, pues pueden empezar a imaginar su experiencia en ese lugar. Así, viajar con niños, para ellos, será más fácil para todos.

Una opción bastante recomendable son las visitas culturales: desde museos con obras interactivas para los peques hasta parques (de atracciones) con diferentes elementos de entretenimiento, ya sean columpios, toboganes.

En cualquier caso, elijáis las actividades que elijáis, siempre, siempre, habrá detrás un aprendizaje y una evolución en vuestros niños. Un espacio en el que correr, divertirse y explorar un nuevo mundo, siendo nosotros los que motivemos esa exploración. Todo son herramientas y recursos para su crecimiento, desarrollo y adaptación a la sociedad. 

Pero cuidado, es importante no romper con las rutinas y horarios de casa durante el viaje, porque luego será muy difícil volver a adquirir ese hábito. Hablamos de horarios de comida, del número de siestas diarias, del baño por la noche. Porque, aunque queramos que los niños se adapten a nosotros y nuestra idea de viaje, somos los adultos los que tenemos que adaptarnos a sus necesidades.

Conoce el método Andares y encontrarás todo lo que necesitas para viajar con niños y que tu hijo pueda desarrollarse realmente, en esta experiencia o en cualquier situación de su día a día. ¡Te esperamos!

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