CÓMO DEJAR EL CHUPETE

CÓMO DEJAR EL CHUPETE

En un post anterior os contamos la importancia de la succión durante los primeros años del niño y cómo muchos bebés se calman succionando y, en consecuencia, cómo el chupete favorece que ellos puedan calmarse en determinados momentos de ansiedad succionando su chupete. El niño que no tenga chupete y necesite calmarse mediante la succión, suele usar su dedo pulgar.

Algunos padres manifiestan sus dudas en lo referente al uso del chupete no por el uso del mismo sino temiendo el momento que el pequeño deba dejarlo. Por ello queremos daros algunos consejos que puedan ayudaros en previsión de este momento. Resaltar que dejar de chuparse el pulgar es un hábito más difícil que dejar el chupete, puesto que este último es un objeto que puede desaparecer de la vida del niño pero no así el pulgar. Así que si tu hijo se calma succionando, mejor que tenga un elemento que le permita tranquilizarse solo y, en este caso, el chupete es mejor opción que el pulgar.

Durante los primeros meses de vida el bebé usará el chupete tanto para calmarse como para ayudar a dormirse. A medida que el niño va creciendo necesita menos la succión para lo primero y, prácticamente, únicamente lo utilizará para dormir. Es recomendable tener varios chupetes en casa, en previsión de que alguno se estropee o pierda. También poner en la cuna varios de ellos, cuando el niño ya tiene buen uso de las manos. Cuando el niño duerme y se le cae lo buscará en su cuna, encontrará uno, se lo introducirá en la boca y seguirá durmiendo sin despertarse.

Es a partir de los 12 meses cuando los especialistas señalan los riesgos del uso del chupete en la dentición sin embargo, según publica la Sociedad Española de Odontopediatría, “el chupete no produce malformaciones dentales si se abandona antes de los 3 años”.

Generalmente, sobre los dos años y medio el niño suele dejar el chupete. Algunos deciden dejarlo sin mayor problema y a otros les cuesta un poco más, en ambos casos está bien prepararles para ello.

Cuando el niño tenga cerca de los dos años se le explica que el chupete es de niños pequeños y que él ya es mayor, relatándoles todas las cosas de niño mayor que sabe hacer.  

Juntos, podemos pensar dónde dejar el chupete cuando él decida dejarlo. Algunos niños deciden depositarlo en algún lugar especial, deciden dejarlo en el zapato el Día de Reyes para que estos se lo lleven o en una caja mágica, y otros, simplemente, lo tirarán al cubo de la basura. Todas las opciones son buenas.

Hecho esto, debemos ser pacientes, sin insistir en el tema, hasta que él solito lo tire. En el caso de que decida dejarlo, por ejemplo, en el cubo de basura, en ese momento hay que deshacerse de la bolsa. Recuerda que deben desaparecer todos los que tengas por casa, es posible que el niño sólo tire uno, el resto debemos hacerlos desaparecer nosotros. Una vez que lo deje no hay vuelta atrás, ni para ellos ni para nosotros puesto que es posible que por la noche se arrepienta y pida su chupete. Serán sólo unas noches en las que lo mejor es ayudarle a pasar por ese momento con calma, paciencia y mucho amor. Contarle su cuento favorito o distraerle con otra actividad que a él le guste puede ayudar a calmarle. Recurrir al pensamiento mágico también puede ser efectivo en esta edad.

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