Campeón del gateo

Campeón del gateo

En el post anterior te hablamos del gateo y su importancia en el desarrollo de diferentes funciones adicionales a la de desplazamiento, las cuales te enumeramos brevemente a continuación:

  • Permite la exploración del entorno.
  • Favorece la masticación y el desarrollo de las arcadas dentales.
  • Conecta los hemisferios cerebrales y crea rutas de información.
  • Desarrolla el patrón cruzado.
  • Desarrolla el sistema vestibular y el sistema propioceptivo.
  • Desarrolla la convergencia visual y posibilita el enfoque de los ojos.
  • Desarrolla la oposición cortical.
  • Ayuda a ofrecer la futura lateralización.
  • Facilita el aprendizaje de la lecto-escritura.

La base para el desarrollo y destreza del gateo es dejar al bebé tiempo en el suelo, especialmente boca abajo, para que pueda moverse en libertad, ir tomando conciencia de su cuerpo y fortalecer su musculatura para que sea esta, y  no las vértebras, las que sujeten su espalda. Comenzaremos poniendo muy poco tiempo pero varias veces al pequeño boca abajo. Antes de los 3 meses, aprovecha los desplazamientos para trasladarle sobre tu brazo en esta posición, poniendo tu mano a la altura de su carita para poder sujetar su cabeza y el resto de tu brazo a lo largo de su cuerpo. Poco a poco, según el bebé va cumpliendo meses, verás cómo es capaz de ir pasando cada vez más tiempo en el suelo boca abajo. Sitúate a su altura para que pueda verte y escucharte, pasar así breves momentos de tiempo jugando hasta ir progresivamente ampliando el tiempo de ocio boca abajo.

En el suelo aprenderá a agarrarse los pies, dar vueltas y desplazarse. No le sientes, aprenderá a sentarse por sí mismo cuando comience a gatear. Sentarle antes de tiempo es perjudicial para su postura y su autoestima puesto que, al no poder desplazarse por sí mismo, tendremos que llevarle los juguetes en lugar de ir hacia ellos y no podrá disfrutar de sus logros.

Una vez que comience a arrastrarse puedes hacer algunos juegos y actividades que os divertirán a todos y  facilitarán el gateo del pequeño.

Gatear sobre papá y mamá.  Siéntate en el suelo y coloca al niño al lado de tus piernas, pon un juguete que le guste al otro lado de estas. En su intento de llegar hasta el juguete, trepará por tus muslos fortaleciendo sus brazos y piernas. Puedes ayudarle en su empuje apoyando la mano contra sus pies. Podéis colocaros ambos padres, uno junto al otro, con las piernas algo separadas para que gatee a través de vuestros muslos como si trepase por una escala segura y suave. Para dificultar el juego, únicamente tendréis que flexionar ligeramente las rodillas.

Pista de gateo. Convierte un espacio de casa en un divertido circuito. Es importante que esté libre de peligros como materiales que puedan caer fácilmente al paso del pequeño. Pon alfombras de diferentes texturas para que el pequeño gatee sobre ellas, verás cómo se para para tocarlas con sus manitas. Pruébalas antes a gatas para asegurarte de que no le harán daño al ponerse así encima de ellas y sujétalas con un antideslizante para que no se muevan.

Usa diferentes objetos como sillas, bancos y cajas de cartón sin fondo para que el pequeño pueda gatear a través o por debajo de ellos. Comienza con espacios grandes y , poco a poco, por espacios más pequeños. Aprenderá a proteger su cabeza y ejercitará sus músculos dorsales.

Lánzale una pelota para que vaya tras ella. Para poder alcanzarla tendrá que gatear a través de obstáculos distribuidos por el suelo, como cajas de cartón o sillas. Esto facilitará a la flexión hacia ambos lados de su columna vertebral de forma saludable y vigorosa.

Favorece el libre desplazamiento subiendo y bajando rampas, sobre diferentes texturas, en plano, atravesando obstáculos, etc. Verás cómo el gateo se convierte en un divertido juego para toda la familia y el pequeño se convertirá así, en un campeón del gateo.

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